En algún lugar de la capital del país,
ciudadanos atraparon a un ratero quien inicialmente se guarneció bajo un automóvil
haciendo difícil que sus verdugos le dieran su chinga, finalmente lo sacaron y lo atendieron como lo merecía. Sabemos el lugar de los hechos, pero no lo publicamos para evitar que los justicieros sean localizados.
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